Control Interno: el pilar indispensable para la confianza y eficiencia de la organización
Por: Glenys Vilorio G.– En el panorama actual, donde la transparencia, la eficiencia y la rendición de cuentas son exigencias constantes de la sociedad, existe una herramienta fundamental que toda organización, ya sea pública o privada, debe abrazar: el Control Interno.
Más que una simple formalidad o un conjunto de reglas, el control interno es un proceso dinámico que permea cada nivel de la entidad, desde la alta dirección hasta el último colaborador. Es la brújula que asegura que una organización se mueva en la dirección correcta para alcanzar sus objetivos.
La unidad de criterio sin distinción de sector
Es un error común pensar que el control interno es una prioridad exclusiva del sector público, debido al manejo de los recursos del Estado. Si bien para las entidades gubernamentales es vital para garantizar el manejo adecuado y transparente de los recursos públicos (evitando el despilfarro, errores y fraudes), su importancia es igualmente crítica en el sector privado.
En el mundo empresarial, un control interno robusto se traduce en mitigación de riesgos, confiabilidad de la información financiera, protección de activos y, en última instancia, en un mejor desempeño operativo y una mayor confianza de los inversores y clientes. El éxito organizacional y la gobernanza dependen de esta estructura, sin importar si los fondos provienen de impuestos o de capital privado.
Buenas Prácticas: la hoja de ruta hacia el éxito
Para un control interno efectivo, no basta con tener buenas intenciones; se requiere adoptar mejores prácticas que se centran en los cinco componentes universales del marco COSO (Control Interno – Marco Integrado), aceptado internacionalmente:
1. Ambiente de Control: Fomentar una cultura de integridad y valores éticos, donde la dirección demuestre compromiso con la competencia y la rendición de cuentas. Es el tono que se da desde la cima.
2. Evaluación de Riesgos: Identificar y analizar los riesgos relevantes (fraude, errores, incumplimiento) para la consecución de los objetivos. Una entidad que no evalúa sus riesgos es una entidad navegando a ciegas.
3. Actividades de Control: Implementar acciones concretas (aprobaciones, autorizaciones, segregación de funciones, conciliaciones) que ayuden a asegurar que se sigan las directrices de la dirección y se mitiguen los riesgos.
4. Información y Comunicación: Disponer de información pertinente y de calidad, y comunicarla de manera efectiva a quienes la necesitan, tanto interna como externamente.
5. Supervisión y Monitoreo: Evaluar continuamente el desempeño del sistema de control interno, asegurando que se adapte a los cambios y funcione de manera eficiente.
El cimiento legal respecto a las Normas Básicas
Además de estas mejores prácticas internacionales, toda entidad opera dentro de un marco legal. En nuestro país, el control interno se rige por la Ley No. 10-07 (que instituye el Sistema Nacional de Control Interno y de la Contraloría General de la República), y sus normas complementarias, como las Normas Básicas de Control Interno (NOBACI).
Estas normas definen el marco general de calidad mínimo para el control interno, especialmente en el sector público, y buscan:
• Lograr la efectividad, eficiencia y economía operacional.
• Proteger los activos.
• Asegurar la confiabilidad de la información.
• Promover la responsabilidad y probidad en la gestión.
Es deber ineludible de la administración no solo cumplir con la ley, sino también utilizar las NOBACI como el instrumento referente para evaluar el diseño y la efectividad de sus controles. El control no es un obstáculo, es el camino para un desempeño superior.
El Control Interno actúa como un soporte silencioso que permite a las organizaciones sostener su integridad y proyectarse en el tiempo. Lejos de ser una formalidad, constituye una decisión estratégica y una responsabilidad indelegable de quienes dirigen. Implementarlo con rigor, en coherencia con las mejores prácticas y el marco legal vigente, fortalece la confianza, optimiza la gestión y consolida la sostenibilidad institucional.
Sobre Glenys Vilorio G.

Licenciada en Contabilidad, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con maestrías en Auditoría Integral y Control de Gestión y en Gestión de Riesgos en las Organizaciones, además es especialista en Control Interno y docente universitario.
